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“Entonces el SEÑOR Dios tomó al hombre y lo puso en el huerto del Edén, para que lo cultivara y lo cuidara.” (Génesis 2:15, LBLA)
El propósito por el cual Dios, nuestro padre, puso al hombre en el huerto del Edén, fue para que lo labrara y lo cuidara. Dios puso al hombre para cuidar, proteger y producir diligentemente. Contrario a esto, el hombre descuidó, no protegió, no le produjo a Dios para lo que él había sido formado.